Ya tengo el título de esta entrada. Siento una fuerte necesidad de escribir acerca de ello, pero me cuesta mucho más trabajo expresarlo claramente. Este tema es delicado.
Empezando por algo, estableceré que se me da eso de tener empatías con la gente. De las pocas desventajas que esto tiene es que a veces siento que me puedo olvidar de mí misma: continuar escuchando al prójimo, entender sus problemas aunque sepa yo que yo no haría tal cosa del modo que mi compañero, entender sus tendencias y seguir escuchando. Continuar en ese estado durante tiempo indefinido y haber mantenido ocultos varios de mis juicios; a veces sin darme cuenta, a veces por hacer las cosas más simples (aparentemente). Esto de la cultura "New Age", el esoterismo, la espiritualidad, suele ocasionar que yo prefiera someterme a ese estado siencioso y pasivo cuando de discusiones de trata, simplemente porque es tan controversial, que si lo hiciera de otro modo, sabría lo que viene: argumentos redundantes acerca de lo mismo (pues al fin y al cabo nadie cambiará de opinión), demasiado egocentrismo, y una actitud de catalogar al otro: al primero, de esotérico y creyente; al segundo, de pesimista y materialista. Siempre uno de los dos tiene que tener la razón, lo cual no es plausible. Por algo las grandes preguntas de la vida siguen siendo tan misteriosas, y en la mayoría de los casos, irresolubles.
Yo no soy ni pesimista, ni materialista, pero sí tengo fuertes críticas hacia lo esotérico, que no concuerda con muchas de mis convicciones, ni con mi forma de vida, pero no por ello dejo de ser espiritual, ni muy cerrada en ideología. Cuando alguien me expresa su sentir acerca de la vida, y utiliza muchos símbolos de por medio, ya sean biblias, piedras, velas, cartas, mandalas y demás, a mí poco me importa la "presentación", sino el contenido, y la persona por sí misma. No por ello ignoro ese contexto y experiencia personal de mi interlocutor, pero primero prefiero escucharlo a él y a su historia de vida, a la esencia de lo que me quiere comunicar (al menos eso intento) y si me identifico con ello, considero que ya hay empatía, que ya hay respuestas de vida, que ya hay algo gratificante en una conversación. No necesito pelearme ni someterme a su estilo de vida si no quiero, y no por ello habré de pensar que yo tengo LA GRAN VERDAD y que el otro no la tiene, y viceversa.
Todos tenemos problemas existenciales y los canalizamos de modos muy diferentes. No podemos imponer sólo una corriente de pensamiento. Es querer regresar al medievo. Con esto estoy diciendo que por ello entiendo varias de las prácticas New Age, entiendo la existencia de las religiones. Entiendo, pues es una búsqueda espiritual. Pero mi propio acercamiento con la espiritualidad se centra en lo objetivo, en el raciocinio, en lo que es, aunque también en mi persona (dentro de esto entra una parte muy subjetiva; gustos personales, experiencias, miedos, interpretaciones propias, sueños, deseos, fantasías, etc). Es muy importante eso del raciocinio, es pensar, criticar, tener libertad de opinión y capacidad de juzgar independientemente de los demás. Cuando digo raciocinio, no quiero decir ciencia, mucho menos quiero decir que la ciencia nos da todas las respuestas. Pero si uno NO piensa, acaba sometiéndose al denominador común de la sociedad. Acaba siendo dependiente de lo que los demás quieren que uno piense y eso es como creer que los políticos hacen todas las buenas cosas que dicen que hacen.
Voy a concluir este primer texto diciendo que no será este el único, y que no predicaré mucho de lo mismo, sino más bien experimentaré y jugaré, indagaré y sacaré conclusiones de otro tipo. De momento sé que me ha interesado Jung, Martin Gardner, el I-Ching y el tarot, y varias cosas de lo que la gente tenga que decir, así que ya llegarán más críticas mías al respecto.